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Cuatro de la tarde, timbre, hombre con traje bajo el impiadoso sol de Bella Vista. "¿Usted vio la película 2012? ¿Cuál piensa que es el plan del Señor para la humanidad?"¿Es necesario mezclar al Señor con la película "2012", que si algo tiene de bueno es a John Cusack? ¿No es como mucho? Pero en Bella Vista, a las cuatro de la tarde, pasan cosas raras como estas.El señor (el señor de traje, no "el Señor") se asustó un poquito cuando vio las estrellas que tengo en la ventana: "Disculpe que le pregunte, pero ¿qué es eso?", me dijo señalando con un dedito transpirado mis estrellas, lo único que asomó de mi espíritu navideño el año pasado."Estrellas...""Ah, qué interesante... Quisiera hablar con usted sobre los planes de nuestro Señor""Gracias, pero no soy creyente. No, me corrijo, en realidad no creo en una sola divinidad, más bien soy demasiado creyente..." (Nótese la yegüez de la segunda parte de la respuesta...)Ahí el señor del traje pensó un momento y volvió al Plan A."Como hablábamos (¡¡pausa, pausa!! ¿¿hablábamos?? qué tipo caradura...) antes, vio la película 2012?""No, no la vi""¿Y sabe de qué se trata?""Sí, de la destrucción del mundo""¿Y por qué cree que ocurren esas cosas? ¿No cree que el Señor tiene un plan?""Bueno, en realidad no 'ocurren'... porque es una película...""Claro, claro, pero usted vio que... (ahí me perdí, habló largo) ¿por qué cree que el mundo está como está?""Por la voluntad humana""¿Y cómo cree que podremos salir de esta destrucción?""Por la voluntad humana... de todos modos, esperaremos, ¿no? a ver si como dicen los mayas surge un nuevo hombre de todo esto... ¿por qué cree usted que el hombre nuevo va a ser peor que el actual? ¿no deberíamos tener esperanzas? ¿no puede ser ese el plan? Al fin y al cabo, si el hombre fue hecho de tantas maneras como plantean los mayas, tal vez la próxima sea la que nos saca buenos" (todo esto dicho con una sonrisa que otra que la Virgen, vea)"... eh... ya voy a volver así le hago otras preguntitas. Gracias por su tiempo.""Cuando quiera, cuando quiera." (total lo voy a espiar por la ventana y no le voy a abrir)¿En serio el Señor tiene un plan? Digo, bajo los parámetros ISO-lo-que-sea, no creo que este sea un plan muy exitoso. El marketing es bueno, no lo niego, pero los resultados, te la debo. Dicen que si leés el Atalaya se te van todas las dudas, che.Ahora, no sé como viene el 2012... pero la verdá, no creo que sea peor que el 2009...
Un mes sin escribir, no porque no tenga qué decir, sino que estoy abrumada. Duermo miles de horas diarias, mientras en la tele Rial cuenta lo mal que le va a Sofovich en Carlos Paz.Me siento frente a la compu viendo si de repente me ilumino y aparece la solución mágica a los problemas pero... no sale... y vuelvo a dormir miles de horas con Rial.No puedo irme de vacaciones ni a Nueva Córdoba, no tengo un mango. Mis salidas más excitantes han sido al cine, y mañana me toca "El sapo y la princesa" con mis sobrinas (loser total).Pero el 2010 recién empieza. Todo puede empeorar.
Vamos creciendo y creo que dejamos de entender la alegría que nos daba diciembre y su armado de árboles y pesebres navideños. Desde 1984 en adelante yo tuve que empezar a dividirme: navidad con mamá y hermanas, año nuevo con papá y abuelos (y alguna hermana que a veces se sumaba). Y sigo igual desde esa época, salvo cuando decidí ir a pasar las fiestas con hermana 2 a Bolivia. La parte que más me divierte es cuando preparo la carta de Papá Noel destinada a mis sobrinos y sobrinas, que se descostillan de risa cuando leen a un viejito medio malhablado que les critica la falta de estudio y los olores corporales. Más de una vez hemos escupido al de al lado ante la risa provocada por alguna frase ridícula. Esa carta anual y las aventuras del Ratón Pérez que me espera de vez en cuando en la peatonal para darme el dinero de los dientes que se les caen son las historias preferidas de mis niños, aunque todos ellos ya superen ampliamente la edad de creer en duendes y hadas.Mi árbol de navidad se transformó el año pasado en una guirnalda verde y dorada que decoró mi biblioteca, con algunas mariposas en vez de bolas de colores. Y este año, cinco estrellas de mimbre adornan una de mis ventanas, mientras que el jardín de hierbas aromáticas de mi otra ventana luce estrellas rojas y doradas de madera. Muérdago en la puerta, ni lo sueñen. Si lo pongo, al único que voy a poder besar es al sodero...
Se sentaba en un banquito chiquito, dos colitas revueltas, cara de sueño, ojos redondos, boquita corazón. Tomaba una sopa color rosa, con verduras cortadas en forma de flores. Una vez mi mamá me reprochó que tenía más fotos de ella que de mis sobrinos de sangre. Creo que era verdad. Este año cumplió quince y tiene los mismos ojos redondos, la misma boca corazón, el mismo pelo desordenado. Es hermosa. Dicen que duerme mucho, estudia poco, pelea con toda la familia. Como toda chica que quince. Pero cuando voy de visita, me sonríe de la misma forma en que lo hacía cuando tenía cuatro. Sigo sacándole fotos. Creo que tengo más fotos de ella que de mis sobrinos de sangre.
Un día llegan dos tipos, cancheros, entradores. Vienen con la policía, gente a la que una respeta porque es la autoridad. "Firme aquí doñita", te dicen a vos que tenés más años que la injusticia y como no sabés escribir porque viviste entre cabras en tu rancho desde que te acordás, ponés la impresión del dedo gordo (dícese 'dígito pulgar derecho').Ahí nomás, los tipos entradores se calzan unos lentes oscuros ('Ray Ban' dirías si supieras cuáles son los Ray Ban), cruzan el labio para arriba como los mafiosos de las películas que nunca viste, chasquean los dedos y como a vos te responden los perros y las cabras cuando les silbás, a ellos les responde un resoplido de topadora. Y entra la topadora tirando abajo la tranquera que hizo hace mil años tu papá, o tu abuelo, mientras las gallinas y los perros corren buscando un agujero donde protegerse. Y la topadora voltea, como si fuera de cartón, tu rancho y tu pozo.Años después, abogados mediante, vas a Tribunales porque como hace más de 50 años que vivís en el mismo lugar, el Estado te tiene que proteger. Ahí los volvés a ver, la misma sonrisa, los mismos lentes. Escuchás y escuchan a testigos y abogados. Sabés que tenés razón. Sabés que la gente quiere que ganes, porque es tu tierra y tu casa y tu pozo y tus animales. Y llega el día de la sentencia. Y dicen que no, que no te estafaron. Según los jueces, los hombres con nombre de pelea de poca importancia tienen razón, y la tierra es de ellos, que, seguramente, sembraron ya soja.Te llamás Ramona Bustamante. Tenés más años que la injusticia. Y te comiste otra. Alguna vez, los mansos nos vamos a cansar de que nos metan el dedo en el culo, te lo digo. Y yo me estoy afilando los dientes.
Soy, desde hace muchos años, cultora de terapias médicas alternativas, sin por eso dejar los exámenes anuales de la medicina tradicional. Cuando visito a algún médico nuevo, le explico que no tomo (si puedo evitarlo) medicamentos, porque soy sanita. Eso me ha llevado a algunas discusiones con estos sabios entre los sabios (sólo conozco 4 médicos autocríticos y humildes, los demás, primero la deidad y después - o al lado - ellos) pero en general, como soy una señora mayor y encima leonina, se lo tienen que bancar como señoritos ingleses.Así también soy una buena "autodiagnosticadora". Hace un tiempo empecé con algunos problemas gástricos que me llevaron a decidir que tenía intolerancia a la harina de trigo y a la levadura. Esta semana tuve mi sesión mensual de medicina biocibernética y ahí mi doctor confirmó el diagnóstico. Hace más de 10 días que no como harina... y estoy malísima :)Lo bueno de las intolerancias alimentarias es que, dejando de consumir el producto en cuestión, tu calidad de vida sube inmediatamente. Estoy, entonces, con energías, a pesar de sentir una cierta nostalgia por los criollitos y la pizza.Lamentablemente no puedo sobreponerme tan fácilmente a las otras intolerancias que tengo en la vida.
Un día debería, como Lester Burnham, echar todo por la ventana. Dejar de hacer todo lo que hago, vender lo poco que tengo, fumarme algo, conseguir un trabajo donde no pensar sea la consigna, ejercitarme, enamorarme de alguien más, aunque después me de cuenta que sólo fueron fuegos artificiales de una noche.Como Lester, debería revolear el plato contra la pared, hacer ridiculeces en una fiesta, vengarme de los cagadores. Hoy vi a alguien que perdió la alegría. Confío en que la recuperará, en algún momento, pero mientras tanto, me hubiera gustado que, antes de llegar a esto, hubiera sido un ratito, un ratito nomás como Lester. Que hubiera pensado más en sí mismo que en los demás, que hubiera dejado que otro cargara los paquetes, que hubiera dicho que no muchas más veces de las que dijo que sí.En el año de los deseos, deseo poder seguir viendo en perspectiva, deseo permitirme desear, deseo conservar la alegría. Deseo ser un rato, una vez, Lester y que todo me chupe un ovario, hasta que tenga que volver a la vida real... o morirme.