lunes 31 de enero de 2011

Charlas al sol

Puedo pasar con ellas las tardes más tranquilas y divertidas de mi vida. Sin hacer nada, con un mate y agua de jamaica y las patas metidas en la pileta podemos charlar horas y horas. Y conocernos más, después de por lo menos 20 años de amistad. Con los chicos que revolotean alrededor pero que no se meten porque saben que ese momento es nuestro, de su mamá y estas tías raras que les tocaron en el reparto.
Y después de veinte años, hablamos de nuestros sueños, de los que tenemos dormidas y despiertas, y nos damos cuenta que, de adolescentes y sin conocernos, soñábamos lo mismo, confirmando que en algún lugar, en algún libro, alguien nos escribió juntas.

3 se la bancan:

Anónimo dijo...

Sapientísimas palabras Clau...

En los momentos especiales de los que transitamos el recodo del camino de la vida , es una alegría saber que aunque nuestras "bases" tiemblen, siempre habrá quien nos agarre de las manos para acompañarnos.
No soy Narosky pero... ja, ja, ja

Anónimo dijo...

Me parecio tan familiar la escena que describiste: la pileta, los chicos, las tias locas y las tarde de verano.
Madre asegura que se trata de tu amiga Miri. Pero a mi me hace acordar a una tarde juntos.
Hermoso escrito.
Siento orgullo por mi tia postiza!

Maria Gracia

Clau dijo...

Anónima (je) te salió muuuy Narosky... decí que te conozco!! :) Te quiero.

María querida, esta vez no es Myri, son mis amigas de Córdoba, pero la relación es muy parecida. Decirte que sos un sol es redundante, me encantó pasar tiempo con vos y seguir confirmando que, a pesar de tus pocos años, ya sos una gran gran gran mujer!! Muchos besos.