miércoles 20 de abril de 2011

Optimista

No soy una persona de actuar precipitado, aunque soy resolutiva.
Pienso mucho qué conviene, qué no, cómo hacerlo, cuándo hacerlo. Pienso ventajas y desventajas. Pienso cuáles son los costos que tiene tomar cada decisión. Pienso en los otros y las otras, quienes me acompañan, quienes están cerca mío y se verán afectados o afectadas por los pasos que yo dé, por las decisiones que tome. Sumo, resto, multiplico y divido. Me tomo unos días o unas semanas para tomar mi decisión.
Creo que invariablemente, en cada decisión que tomo después de tanto pensar, me equivoco.
Pero aquí está la cuestión: lo mío no es estupidez, ¡es exceso de optimismo!.