La ruta 19 tiene el barcito donde comíamos sánguches de jamón crudo y el parador de camioneros donde se hacen los mejores ravioles de Córdoba. Y tiene fantasmas en Malbertina y en el puente que cruza el río, donde miles de años atrás tratábamos de descubrir a papi y Julio en el kayak.
Transito la ruta 19 con nostalgias siempre de la nena que fui, atada al asiento del Dodge Polara, volando a Córdoba para ver a la Ale recién operada de las amígdalas, y de la adolescente sentada en el Rambler, feliz con mis compañeros porque habíamos pasado a la semifinal de La Juventud Responde.
La última vez, ahora, ayer, fue una despedida. Ahora Hilario nos cuida los campitos allá arriba, y nos espera seguro con una mesa larga de madera oscura llena de fiambres, como antes en Luis Sauce.
2 se la bancan:
Hay lugares que uno lleva siempre en la memoria y cuando los recorre va levantando recuerdos, asi como si fueran flores.
Me gusta estar en tránsito, las rutas tienen algo especial que alegra el alma, como si uno pudiera estar eternamente en camino.
Seguro que Hilario te vió pasar y te guiñó un ojo, mientras preparaba esa mesa larga allí donde esté ahora.
Un beso Córdoba, escribís lindo che
El 19 es mi número! Colorado el 19, si me habrá salvado ...
:)Any, gracias por leer! Sí, a mí la 19 siempre me trae buenos recuerdos... me lleva a la "maravillosa ciudad del este", como dice el himno de San Francisco... viste que una al final un poco se queda donde pasó la infancia.
Nos vemos... por aquí o por la 19!!
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